E-mail. Fin de una era.

El correo electrónico ( e-mail ) tiene su prehistoria allá por principios de los años 60 del pasado siglo en el MIT de Boston. Se concibió como un sistema para que usuarios remotos ingresaran en una terminal IBM 7094. En 1971Ray Tomlinson incorporó el uso de la arroba (@) y fue en la década de los 90 cuando se popularizó realmente su uso en empresas y a nivel particular. Fama, honor y gloria. Llegó un momento en las empresas en que cada día nos teníamos que leer 60 e-mails o incluso más. Los ejecutivos pasaban el día leyendo y reenviando, y casi nadie hacia nada. Esta forma de trabajar se vio muy auspiciada por una cultura de empresa basada en una excesiva delegación. Los asuntos van cayendo en cascada por la organización a la velocidad de un click. Las acciones de los ejecutivos se vuelven irreflexivas y reactivas. A este desastre hubo que sumar el efecto de las blackberries. Al popularizarse estos aparatos ya el desastre se potenció exponencialmente. La ley del péndulo es una Ley de la física social muy importante. En base a ella ahora me temo que vamos a pasarnos al otro extremo y vamos a condenar a muerte al e-mail. Ya hay compañías que están empezando a trabajar sin e-mails internos. Ahora la pregunta es ¿ Cuál es la alternativa ? La alternativa se está ofreciendo bajo la fórmula de redes sociales internas de la empresa o redes colaborativas como Zyncro. Estas redes ofrecen incorporadas funcionalidades de microbloging que permiten que la información fluya dentro de la empresa de una forma más ágil y fresca. Es como un facebook interno donde se puede compartir ficheros, comunicaciones,…

Cada vez más comunicaremos dentro de las empresas también con todos y menos one to one.

Ha muerto el e-mail. Vivan las redes sociales internas. Es la democratización de la información y la velocidad en los flujos de información vs el privilegio de la información.

Copyright © José María Murciano Bronchal

Socio – Director

Blue Ocean Value Consulting

Sigueme en Twitter: josemmurciano

 

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